Así nació la colección ¡A volar!
Después de darle mil vueltas, decidí que voy a abrir mi corazón para explicarles mi nueva colección. Así que, por favor, lean hasta el final, estoy exponiendo mis entrañas.
Empezaré por decirles que, los que tienen la imagen de que soy muy propia porque soy japo, no se asusten, mi lado mexi dice demasiadas o suficientes groserías, según su perspectiva. Voy a escribir como si lo platicara con mis amigos.
¡Ya llevo casi la mitad de mi vida haciendo joyería, qué rápido, no mamars! y cada vez que me han preguntado en qué me inspiro, he dicho que en la naturaleza, o en Japón. Hoy confieso que las piezas vienen de lo más profundo de mis sentimientos y pensamientos, según la etapa que esté viviendo, y las transformo en flores o animales con motivos japoneses y mexicanos.
Hace años, estaba súper azotada porque mi novio me había cortado, hice unas piezas que sólo expresaban furia, dolor y tragedia. Un cliente, me dijo convencido, que en el dije veía un caballo que se estaba ahogando. Vendí como dos piezas de esa colección y me pareció tan pinche, que mejor fundí lo que quedaba. Según mi estrategia de mercadotecnia, decidí que tenía que ser un poco más “discreta”, aunque estuviera tirada en el drama.
Esa triste colección quedó en los recuerdos y después nacieron muchas joyas felices, llenas de alegría, flores, texturas y volumen que fueron caracterizando mi estilo. Según yo, estaba en mi mejor momento, repito, según yo.
Mientras escribo, quiero borrar todo y echarme para atrás, siento un hoyo en estómago porque odio exponerme, odio que me vean vulnerable, débil, frágil.
Pero ni modo, le sigo.
Sufrí, a veces todavía un poco, de este mal generacional, que juraba que tenía que ser una súper-mujer-mamá-esposa-emprendedora-hija-amiga-inteligente-guapa-adorable-ninja-fit-eco-sustentable-petfriendly-orgánica-trilingüe-empoderada-multitasking-perfectaentodo-alinfinitoymasalla-arigatogozaimasu. Sumen que soy estresadita, totalmente nerd, un poquito TOC y un muchito aprehensiva. No pues no. Y si a eso le multiplican factores externos… Pues me arrastró un pinche tsunami y colapsé, no una, mil veces, puto tsunami de mierda iba y venía y no me dejaba ni dar una bocanada de aire. P-U-T-O tsunami y p-u-t-o-s factores externos.
Estuve cuatro (si, c-----uuuuuu-----aaaaa----t r ooooo) ¿lo pronunciaron bien? muy largos años en depresión. ¿Alguien se dio cuenta que estaba deprimida? Creo que la mayoría no. Porque una vez que pasó el tsunami, me acomodé el traje de baño, me sacudí la arena, me peiné un poquito y ante el mundo, no había pasado nada. Mi mamá me enseñó que todos los días hay que bañarse, vestirse y maquillarse. Días y días en pijama, nunca.
Mientras tanto, la fiesta en mi cabeza, estaba así.
Días regulares, días malos, días malísimos, dormir, algunos días buenos. Los hubiera, si hubiera dicho, si hubiera hecho, si hubiera cambiado, si hubiera, hubiera, hubiera. Llorar, llorar, llorar. Dormir. No sentir nada. Volver a llorar. Etapa de supervivencia. Sonreír. Seguir llorando. Intentar. Tal vez ya estoy mejor. Ah no, todavía no. La tragadera. Otra vez el hubiera. Maldito loop sin fin de pensamientos recurrentes, ¡ya no quiero pensar en eso! Voy a hacer otra cosa para despejarme. Puta madre, otra vez estoy pensando eso. Ay ya voy a llorar otra vez. Hubiera. Qué flojera volver a decirles a mis amigas que sigo llorando por lo mismo, pero no es lo mismo, ¿o si? Ay ya, ¡haz un pinche esfuerzo! Auxilio. Si puedo. No puedo. Si puedo. No puedo. Pensamientos suicidas. Creo que necesito medicarme. Ya no quiero estar así. Tengo hambre. Estoy gorda, no me importa, me lo voy a comer. Tengo que hacer ejercicio. Mejor siesta. Estoy vieja. Ahhh mis canas, mis arrugas, mis lonjas, estoy horrible, maldita celulitis, a qué hora me salió esta fucking panza. Ya vi todo en Netflix. Me siento mal. No he visto a nadie. No he hablado con un adulto (que no sean mis papás o mi terapeuta) en semanas. Tengo miedo. Ya no quiero llorar. Estoy cansada. Mejor si quiero llorar. Mis voces. Todo el maldito día escuchando mis voces. Ya déjenme en paz. Estoy tratando, pero no puedo, juro que no puedo. Help. Ya tengo que ir por mi hija a la escuela, modalidad mamá ON, Yosh depresiva OFF.
Bueno, tal vez si puedo. ¿No que no? ¡Ahhh que felicidad, si puedo, ahora si me siento mejor!
La.pu.ta.ma.dre.eee me van a quitar la matriz y me van a operar un ojo. Eso me pasa por somatizar, ya me habían quitado la tiroides por eso. Ni pedo, vámonos a Japón de intercambio, nos va a servir a las dos. Regresar, realidad, verano de hospitales, duelo por mi útero, qué dolor, te agradezco por darme a mi hija. ¡Qué emoción mi ojo biónico! What? ¿Se alarga a otoño de hospitales? Mi ojo no se recupera, no veo... ¿qué coños no estoy viendo?
Muy corto resumen de cuatro años mentales.
Seguro ya se les olvidó que les estaba contando de dónde saco mis temas de joyería. Si, la depresión y la ansiedad son horribles.
Entonces, ya con el antecedente, si ven hacia atrás.
Nopal (Sabo): historia de resiliencia.
Flor de Loto: nace de las aguas lodosas.
Peyote: fuerza para pelear sin miedo.
Crisantemo: escudo imperial de Japón (búsqueda de la familia/origen)
Alas Fénix: renace de las cenizas.
Flor de Peonia: representa la belleza (búsqueda de).
Sakura, Chic.Rock.Yosh, Metamorcambios y anteriores, son de la etapa feliz.
A finales del año pasado, después de mucha terapia y trabajo, un día desperté y logré ver TODO, entendí mi pasado y me sentí lista. No se ni para qué, pero ya estoy lista. ¡POR FIN! Adiós depresión, hola ansiedad. Así es esto, la vida sigue. Un día a la vez, por mi y por mi hija.
No se mareen, ya casi acabo.
Ya veo también físicamente, gracias ojo biónico. ¡Ya puedo trabajar! Y no es por nada, pero me quedaron tan bonitos los colibrís, ¡los amoooooo!
Investigué y se vale decir colibrís o colibríes. Les dije que soy nerd.
Hay muchísimos simbolismos, leyendas e historias acerca del colibrí, mis favoritos:
Sanan los corazones adoloridos.
Recuperan lo que hemos perdido en nosotros mismos.
Son mensajeros y guardianes del tiempo.
Su aleteo veloz representa abundancia, prosperidad, infinito, eternidad, continuidad, perseverancia.
Busquen la leyenda maya y la de los aztecas para acortar esto.
Esta colección va para las que se hayan identificado con algo de lo que escribí, que han pasado o están pasando por algo difícil, a algunas nos cuesta más que a otras, no se comparen y hagan su propio proceso. Por ejemplo, yo quería saber cuándo se me iba a poner un cuerpazo tipo revenge body, y pues, sigo esperando (un chistecito final). Neta no es trillado, pidan ayuda, hagan su círculo de apoyo, vayan a terapia, hagan ejercicio, y ¡QUIÉRANSE! yo fui tan dura e implacable conmigo, que me frené en vez de ayudarme. ¡Sean amables y valientes!
Gracias por leer el ordenado caos mental de mi corazón reparado. Y a los que han estado y estarán compartiendo la carcajada, la lágrima, el encabronamiento, con chai, café, chela o vino, GRACIAS los quiero con todo mi amors.
Por todo esto, siempre les digo que, en cada pieza de joyería se llevan un pedacito de mi corazón.
Así que,
¡A VOLAR!
Colección 2020.
Yoshiko Ruiz De Chavez Nishimura.
CDMX 02-2020