Un poco acerca de mí
¡Hola! Soy Yoshiko Ruiz de Chávez Nishimura, me dicen Yosh, Yoshi, Yochi, pero si escucho cualquier cosa similar, voltearé para verificar si me estás hablando a mí. Nací en la Ciudad de México y soy la única hija en una familia bicultural, me defino de nacionalidad mexijapo.
No recuerdo lo que quería ser <de grande> pero mi emprendimiento empezó cuando tenía como diez años, cosiendo vestidos para Barbies con retazos de tela y vendiéndolos a mis amigas de la natación.
Años después, cuando tenía que elegir carrera, sentí mucha presión para estudiar derecho o medicina, pero soy perseverante (o medio necia) y escogí diseño industrial en la UIA. Por huelgas universitarias, en 1999 me fui a estudiar restauración de pintura en Florencia, Italia. También me inscribí en clases de joyería, sin saber que me enamoraría desde el primer día con la fabricación de joyas. Mi maestro me invitó como ayudante en su taller, la mejor forma para aprender que los joyeros viven con los dedos destrozados y los corazones llenos de pasión.
Regresando a México, tuve la fortuna de estudiar con Adriana Lieberman, que me dio la oportunidad para participar en mi primer expo colectiva en 2001 y vender piezas en su tienda Entenaya durante muchos años. Qué divertida y enriquecedora etapa, aquellos tiempos cuando la gente se sorprendía cuando les decía que era joyera, no había tantos como ahora.
Mi técnica favorita es el modelado en cera, porque me permite hacer formas caprichosas con volumen y textura, mi material favorito la plata adornada con piedras preciosas. El multitasking se volvió lo mío cuando aprendí a soldar piezas mientras mecía con el pie la cuna de mi bebé; crear una personita y criar joyas paralelamente, es harto trabajo ¡y muy confuso, ja!
Ahí voy, en esta montaña rusa de la vida, donde la joyería ha sido mi entretenimiento, mi refugio, mi escape, mi guía, mis lágrimas y mis carcajadas. Un arte/oficio que me ha brindado toda su nobleza en más de 25 colecciones.
Creo que las personas vivimos situaciones similares y podemos sensibilizarnos cuando nos identificamos. Aterrizo estos sentimientos en diseños inspirados en la belleza de la naturaleza, que nos permitan recordar quiénes somos cuando las usamos.
Espero conectar contigo a través de una joya/amuleto YOSH宜
CDMX, 2 de diciembre del año del apocalipsis.